No / Jorge Cuevas
Publicado el 1/06/2011 por Juan Pedro Delgado
Hoy, tal como ayer, la semana anterior y casi toda mi juventud, he visto hasta la insistencia letreros y calcomanías en las que las personas plasman abiertamente su opinión acerca de algo en específico. Y como el título de este pequeño artículo lo menciona, el contenido usual suele ser "No, no, no".
Tal vez será porque antes las personas no eran tan abiertas para quejarse por miedo a la represión; a fin de cuentas, recuerdo cómo al presidente se le nombraba con reverencia y en susurros. Creo que varios se impactaron cuando en la transición Zedillo - Fox empezamos a ver caricaturas criticando abiertamente al presidente con saña. Con esta libertad de expresión (decirle "libertad" a lo que tenemos es como llamarle "café" a ese líquido que venden en esas cadenas multinacionales: caro, insípido, pero definitivamente por ahí hay algo de lo que buscamos) nos fue fácil llegar a la etapa de los dos o tres años en los que descubrimos la palabra "NO".
Y es sencillísimo andar gritando "NO quiero esto" y "Los vecinos de Santa María de los Pujidos estamos EN CONTRA de...". Y qué bueno. Necesitamos saber qué está mal. Lo deficiente de esto se resume en dos cosas:
La primera es que se le da mucha más importancia a las protestas más escandalosas, sin importar la naturaleza y prioridad de sus razones. Los medios se han apoderado de la imagen de los políticos y vemos un reality show que se llama "Felipe Calderón, IV Temporada" o algo así. Así que para no dejarse ver como reverendos hijos de la chingada e intolerantes, con su propia agenda, los medios le dan prioridad a cualquier tema en turno, por puro y mero populismo, para darle gusto al pueblo más que hacerle bien al pueblo. ¿A dónde voy con esto? Al segundo punto.
La otra mitad es que es tan, pero tan sencillo decir que NO, que simplemente no nos preocupamos por dar un "Y si hiciéramos...": rutas alternas, otras formas de llegar al resultado deseado.
La calcomanía negativa de moda en Guadalajara tiene variaciones, pero en general es "NO al Macrobús". Que van a entorpecer la vialidad al construirlo, que van a hacer que "esa gente" pase por ciertas zonas de la ciudad en las que no son bienvenidas, etcétera. Y creo que son acertadas estas razones. Pero si a eso le agregamos la siguiente calcomanía, “¿En qué estamos pensando?”
"NO al aumento de la tarifa en camiones", "NO a (la construcción de rutas de) tren ligero", "NO a la construcción de estacionamiento en _______". Esto me deja muy claro que no queremos ni madre que pueda entorpecer el tráfico. Y lo aplaudo. Pero hay que ver que estamos llegando muy, muy tarde a la construcción de métodos de transporte subterráneo. No digo que nos comparemos con Londres, la primer ciudad en tenerlo, pero sí hay que compararnos con Buenos Aires, la primera en América Latina (se inauguró en 1913), o con la Ciudad de México (1969). Llevamos décadas de retraso, y entre más nos tardemos, peor será el problema mientras se construye.
No soy ferviente seguidor del metro, así que mi propuesta es una que me gusta bastante: no debería de entorpecer TANTO el tráfico (no prometo milagros, la construcción en nuestro país no tiende a ser rápida) y debería poder instalarse en cualquier lugar sin levantar tierra y abrir calles completas. Yo voto por el monorriel. Y siendo más específicos, por el monorriel elevado.
El monorriel que funciona con magnetismo (un wikipediazo reveló que ese se llama "Tren de Levitación Magnética") es poco conveniente por la cantidad de luz necesaria (y por la cantidad de borrachos muertos que tendríamos), según yo. No soy experto en transporte, lo he mencionado antes. Yo preferiría el suspendido. Yo.
Seríamos la primer ciudad en México con algo así, ya es hora de que Guadalajara deje de ser la que siga los pasos del Distrito Federal en otro aspecto más. Se tendrían que instalar los postes, y el tráfico empeoraría, definitivamente. Pero el beneficio a largo plazo sería notorio, siempre y cuando la red se construya lo suficientemente extensa y bien planeada (otro punto que parece que se cobra extra en Guadalajara). Lo propongo porque es necesaria una manera de transporte que no necesite ir en la calle, el centro no tiene más espacios que arriba y abajo para construir.
Si la gente le dice NO al monorriel o al monorriel suspendido, al igual que NO al Tren Ligero, NO al Macrobús y NO a más camiones... hay dos posibilidades para hacer viable el transporte masivo: ignorar la opinión de la gente o esperar que la gente suba a unicornios mágicos que corren sobre el arco iris o algo así.
Tanto cinismo no es necesario, supongo. La magia no existe. Bien podrían entregar al pueblo de Guadalajara el prototipo para un teletransportador masivo... o pensar por un momento cómo será transportarse dentro de diez años si la cantidad de autos y de personas sigue aumentando a este ritmo y aceptar que es necesario hacer algo además de decir “NO".
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