Compromisos de una maceta / Alberto Vazquez
Publicado el 10/22/2010 por Juan Pedro Delgado
Hace algunas semanas la organización Ciudad para todos intervino secciones de Avenida Inglaterra – alrededor de su cruce con Avenida López Mateos – para declararse en contra de la construcción de la Vía Express y promover un proyecto previamente aprobado para esta zona: el Parque Lineal .
Para reclamar este espacio público, los activistas, en colaboración con los vecinos del área, han plantado árboles, instalado bancas y juegos infantiles, colgado letreros y pintado banquetas alrededor de las vías del tren, simulando precariamente lo que sería el Parque Lineal. También se intervino el paisaje de la avenida con la instalación de un Auto-maceta: Un Chrysler de antaño que sirve como nuevo hogar para un árbol que atraviesa su techo, unas cuantas plantas que viven en lo que era su motor e incluso un par de cansados peatones que pueden disfrutar de la sombra y la comodidad de sus asientos al aire libre.
La peculiar maceta contrasta con su derredor; la introducción de un elemento, que claramente no pertenece al lugar, señala un conflicto, incluso un enfrentamiento y un posible ganador. En palabras de sus propios creadores, los integrantes de Ciudad para todos, el Auto-maceta representa la muerte del automóvil en pos de la recuperación de la ciudad. Entonces, quizás no estemos ante un auto que da refugio a la vida; nos encontramos ante un carro empalado por un árbol. Y nada más.
La idea es simple e ingenua, pero tal vez ése sea su propósito. El Auto-maceta llama la atención, impacta, se digiere fácilmente y genera una respuesta, todo en menos de un instante, todo sin que sus espectadores deban estacionarse y bajar de su propio automóvil.
Después de todo, nos encontramos ante una pieza de arte comprometido, arte con propósito y causa social. Después de todo, ésta no es una maceta cualquiera a la que le queda eso de ser por el solo gusto de ser. No. Esta maceta comenta sobre la realidad actual de nuestra ciudad y propone una sociedad alternativa, un mejor estilo de vida, un mejor futuro y todas esas cosas que sólo las macetas que son activistas políticas tienen tiempo de pensar.
Quiero pensar que esta maceta –como muchos de mis amigos y amigas intelectuales– ha decidido priorizar el contenido sobre la forma. Parece que, escudándose en aquello de que el fondo es lo vital, se descuidaron y precipitaron todos los detalles relativos al diseño de la pieza, el cual probablemente nunca pasó de ser mucho más que un bosquejo inicial. Entonces, no se pensó en materiales, tratamientos, tamaños, cantidades, orientaciones y ubicaciones que fortalecieran a la pieza -ni siquiera se pensó en quitar las bolsas de tierra de las plantas -: debe ser porque esas son cosas que no importan.
El problema es que al no explorar las diferentes formas que esta idea pudo tomar, al no desarrollar y madurar la presentación de esta o cualquier otra maceta, se está arriesgando la comunicación e incluso la credibilidad del mensaje.
El problema crece cuando el pobre desempeño de la forma permite ver las contradicciones y las disonancias no intencionales del mensaje. El Auto-maceta habla de vida, una mejor vida, habla de alternativas más sanas, habla de diversión, familia, diversidad e inclusión, habla de una ciudad para todos, pero lo hace a través del conflicto y el antagonismo. Para que la ciudad viva el automóvil debe perecer; para lograr inclusión social se debe primero excluir y condenar al automovilista; para construir una ciudad para todos debemos atacar a aquellos que no concuerden con nosotros. ¿No es así?
Efectivamente, la idea es simple e ingenua, infantil y maniqueísta, pero esta vez dudamos que sea a propósito. El resultado es una reacción y una provocación, no una propuesta; una discusión y no un diálogo; otro punto de fuga y no un compromiso ciudadano. Esta maceta no alberga vida y todo lo que derive de ella amenaza con ser infructífero.
Al final, la intervención de Ciudad para todos descuida sus propósitos y arriesga sus propuestas dándolas a entender como poco trabajadas e inmaduras. El Auto-maceta queda corto, incompleto; su discurso se transmite débilmente y se refleja en un espectador desanimado, atraído por la propuesta pero jamás comprometido a seguirla, o siquiera rechazarla. No hay forma, entonces la idea se convierte en ocurrencia.
Para reclamar este espacio público, los activistas, en colaboración con los vecinos del área, han plantado árboles, instalado bancas y juegos infantiles, colgado letreros y pintado banquetas alrededor de las vías del tren, simulando precariamente lo que sería el Parque Lineal. También se intervino el paisaje de la avenida con la instalación de un Auto-maceta: Un Chrysler de antaño que sirve como nuevo hogar para un árbol que atraviesa su techo, unas cuantas plantas que viven en lo que era su motor e incluso un par de cansados peatones que pueden disfrutar de la sombra y la comodidad de sus asientos al aire libre.
La peculiar maceta contrasta con su derredor; la introducción de un elemento, que claramente no pertenece al lugar, señala un conflicto, incluso un enfrentamiento y un posible ganador. En palabras de sus propios creadores, los integrantes de Ciudad para todos, el Auto-maceta representa la muerte del automóvil en pos de la recuperación de la ciudad. Entonces, quizás no estemos ante un auto que da refugio a la vida; nos encontramos ante un carro empalado por un árbol. Y nada más.
La idea es simple e ingenua, pero tal vez ése sea su propósito. El Auto-maceta llama la atención, impacta, se digiere fácilmente y genera una respuesta, todo en menos de un instante, todo sin que sus espectadores deban estacionarse y bajar de su propio automóvil.
Después de todo, nos encontramos ante una pieza de arte comprometido, arte con propósito y causa social. Después de todo, ésta no es una maceta cualquiera a la que le queda eso de ser por el solo gusto de ser. No. Esta maceta comenta sobre la realidad actual de nuestra ciudad y propone una sociedad alternativa, un mejor estilo de vida, un mejor futuro y todas esas cosas que sólo las macetas que son activistas políticas tienen tiempo de pensar.
Quiero pensar que esta maceta –como muchos de mis amigos y amigas intelectuales– ha decidido priorizar el contenido sobre la forma. Parece que, escudándose en aquello de que el fondo es lo vital, se descuidaron y precipitaron todos los detalles relativos al diseño de la pieza, el cual probablemente nunca pasó de ser mucho más que un bosquejo inicial. Entonces, no se pensó en materiales, tratamientos, tamaños, cantidades, orientaciones y ubicaciones que fortalecieran a la pieza -ni siquiera se pensó en quitar las bolsas de tierra de las plantas -: debe ser porque esas son cosas que no importan.
El problema es que al no explorar las diferentes formas que esta idea pudo tomar, al no desarrollar y madurar la presentación de esta o cualquier otra maceta, se está arriesgando la comunicación e incluso la credibilidad del mensaje.
El problema crece cuando el pobre desempeño de la forma permite ver las contradicciones y las disonancias no intencionales del mensaje. El Auto-maceta habla de vida, una mejor vida, habla de alternativas más sanas, habla de diversión, familia, diversidad e inclusión, habla de una ciudad para todos, pero lo hace a través del conflicto y el antagonismo. Para que la ciudad viva el automóvil debe perecer; para lograr inclusión social se debe primero excluir y condenar al automovilista; para construir una ciudad para todos debemos atacar a aquellos que no concuerden con nosotros. ¿No es así?
Efectivamente, la idea es simple e ingenua, infantil y maniqueísta, pero esta vez dudamos que sea a propósito. El resultado es una reacción y una provocación, no una propuesta; una discusión y no un diálogo; otro punto de fuga y no un compromiso ciudadano. Esta maceta no alberga vida y todo lo que derive de ella amenaza con ser infructífero.
Al final, la intervención de Ciudad para todos descuida sus propósitos y arriesga sus propuestas dándolas a entender como poco trabajadas e inmaduras. El Auto-maceta queda corto, incompleto; su discurso se transmite débilmente y se refleja en un espectador desanimado, atraído por la propuesta pero jamás comprometido a seguirla, o siquiera rechazarla. No hay forma, entonces la idea se convierte en ocurrencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
11 Response to "Compromisos de una maceta / Alberto Vazquez"
-
Karla Pre Says....Hola Alberto. Soy Karla Preciado, integrante de Ciudad para Todos. Hoy una persona en twitter me pasó esta liga hacia lo que escribiste sobre el auto-maceta.
Primero te digo que en efecto, quizá nuestra propuesta del auto-maceta pueda parecer simple e ingenua y quizá lo es. Como personas interesadas en nuestra ciudad y a lo largo de tres años hemos buscado diferentes maneras de llamar la atención sobre lo que pasa en nuestra ciudad: con eventos donde la gente se apropia del espacio como en los 8m2 o el Parque Nómada; otros donde vive la ciudad como el Cine al aire Libre, otros donde la información se difunde y discute como los foros y discusiones públicas sobre diferentes temas de la ciudad, etcétera. Con esto intento explicar que para activista no se estudia: con las mejores intenciones y quizá muchos defectos vamos construyendo poco a poco diferentes maneras de llegar a un espectro amplio de personas y de temas.
El ver al auto-maceta como un objeto aislado del resto de las intervenciones que hemos hecho es, por ese lado, parcial y descontextualiza completamente el hecho de haberlo montado. Esto porque más que criticar el objeto, criticas las intenciones y los discursos que a raíz de él se generan. No podemos pensar al auto-maceta como propuesta única que lleve a la gente a cuestionarse sobre lo que pasa en nuestra ciudad, debe pensarse (y fue la intención) como un objeto que llame la atención, que la gente que pase por ahí se pregunte al menos qué demonios significa ese carro que está en el camellón, empalado por una ceiba. Con el pasar de las semanas, varias personas han ido a apropiarse del auto-maceta en diversas formas: desde gente que va a robarse unas ramitas de perejil hasta niños que juegan, jóvenes que se toman fotografías, estudiantes que lo usan como parte de sus videos para la tarea, etcétera.
La propuesta es esa: celebrar el Día Mundial sin Auto con algo que quede por muchos años, que no pase desapercibido. Claro que es perfectible y para ello seguimos sumando voces, propuestas y personas dispuestos a mejorar no sólo este auto sino aquellos que se puedan generar. Puede parecer simple pero así es, no podemos caer en la ingenuidad que un auto con un árbol genere una discusión o un cambio de mentalidad, eso sí sería ingenuo.
Sobre lo de condenar al automovilista, creo que está tergiversado. Cuando uno habla de "un mundo sin pobreza", por ejemplo, se habla en un sentido metafórico. Todos sabemos que la pobreza existe y seguirá existiendo en el mundo; cuando hablamos de ciudades sin auto sabemos que éste seguirá existiendo porque es necesario para muchas cosas. La propuesta de fondo es minimizar el impacto negativo del automóvil (o de la pobreza en el primer ejemplo) en nuestras sociedades. Por un lado es cierto: el automóvil sí es uno de los principales enemigos de la vida pública de las ciudades, consumiendo no sólo recursos económicos-culturales-naturales sino espacio público, aire limpio y creando divisiones en el tejido social. Sobre eso hay un sinnúmero de estudios a nivel local y global que pueden consultarse incluso buscándolos en Google. Pero tampoco puede decirse que la idea es sólo una provocación y una afrenta, si tal fuera la cosa hubiéramos, no sé, quemado el automóvil públicamente o cosas así; sin embargo decidimos crear vida a partir de él porque creemos que en nuestra ciudad autocéntrica el automóvil debe servir para mejorar nuestra vida y no restringirla, ya que finalmente ese es el propósito de la creación de objetos tecnológicos.
En fin, es interesante conocer otros puntos de vista y generar la discusión, aunque creo que la información que obtuviste sobre el tema o sobre la agrupación fue muy escueta. Te invito a que si tienes ideas para mejorar la intervención del auto-maceta nos las compartas porque como te dije, para hacer activismo no se estudia y siempre es interesante sumar puntos de vista diversos. Un saludo.
-
Juan Pedro Delgado Says....Hola, Karla: Genial que participes y con una argumentación tan pautada. Esa es la intención de esta bitácora: distintas percepciones sobre asuntos convergentes, incluso desde distintas prioridades ontológicas. La pieza presenta una polisemia según donde te ubiques y no demerita en nada el esfuerzo social del colectivo. Cuando desees ponernos al día sobre las acciones de Ciudad para Todos y sus argumentos, me encantaría que colaboraras con nosotros. Este proyecto es sobre cultura (que va mucho más allá que sólo arte). (Juan Pedro Delgado)
-
B. Says....Karla,
Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar.
He seguido la trayectoria de 'Ciudad para todos' desde hace ya más de dos años; incluso he llegado a participar en sus actividades y colaboré - como parte de otra asociación civil - en un proyecto que nunca se concretó para publicar un manual de movilidad. Considero entonces, que si bien no soy parte de tu organización la información que tengo sobre ella dista de ser escueta.
La versión original de este texto hablaba también de las demás intervenciones que se hicieron sobre Av. Inglaterra y las comparaba con lo que hace casi un año se realizó en el campamento para protestar por la construcción del Matute Remus - que también seguí muy de cerca-. Quizás, habrías encontrado más completa la labor de investigación en aquella versión del texto, pero la intención de este blog es discutir los espacios culturales, y no (directamente) las propuestas políticas y sociales de esta ciudad; por lo tanto decidí que resultaría mucho más ágil para el escrito, enfocarnos a esta pieza y a la actualidad.
No me gustaría que te quedaras con la idea de que esto es un ataque a las posturas y acciones de 'Ciudad para todos'. Al contrario, simpatizo mucho con tu organización y el trabajo que han realizado en la ciudad.
Sin embargo, como intervención y como pieza de arte comprometido, el Auto-maceta debería ser lo suficientemente sólido para comunicar un mensaje e inspirar una discusión alrededor de él y lamento decir que no lo es. La crítica aquí no va hacia las propuestas de 'Ciudad para todos', va hacia la calidad de la pieza, la cual falla tanto en forma como en fondo.
No es la primera vez que tu organización incluye elementos culturales y artísticos en sus actividades; la idea me parece maravillosa y creo que se podría explotar de maneras muy benéficas para el trabajo que ustedes intentan hacer. Por eso la crítica: porque algo que realmente podría fortalecer su labor activista, sólo logra debilitarla, ya sea por inexperiencia o falta de tiempo y trabajo en esta idea específica.
Recomendaría que se hiciera una labor de relaciones públicas con artistas locales - en este momento se me ocurre, por ejemplo, el colectivo Sector Reforma que es responsable de muchas intervenciones en la ciudad y parece simpatizar con temas como la recuperación de espacios públicos - para fortalecer la agenda cultural que 'Ciudad para todos' integra a sus propuestas.
Sigo al pendiente de su trabajo y muchas gracias, de nuevo, por comentar.
-
Karla Preciado Says....Entiendo ahora el contexto y entiendo mucho mejor, entonces simplemente repito que vamos enseñándonos en el camino... esta pieza es la primera del estilo que hacemos (fue un trabajo monumental, yo todavía no me repongo) y quizá como tal dista mucho de ser algo "profesional" (por utilizar alguna palabra).
Nos queda muy claro que falta mucho por hacer y en efecto ya estamos en contacto con artistas locales a ver quién se quiere sumar y seguir creando propuestas del estilo. Esta página entonces, en ese sentido, podría ser el escaparate perfecto para que si a alguien le interesa aportar nos pueda contactar.
Personalmente también creo en la importancia y capacidad del arte para mover conciencias y nos gustaría aprender a hacerlo cada día mejor.
Un saludo y gracias por estas críticas que suman. Igual un saludo para Juan Pedro.
-
negro Says....Alberto, a qué correo te puedo enviar mis comentarios? Aquí tengo poco espacio...Saludos!
-
negro Says....Parte 1.
Estimado Alberto, soy el Negro, Jesús Carlos Soto y participé de lleno en la elaboración del auto. Agradezco tu interés por generar una discusión en torno a esta acción. Antes que nada debo aclarar que no fue un auto elaborado sólo por Ciudad para Todos. Ni siquiera todo el colectivo participó en ello. Lo hicimos entre muchos ciudadanos, colectivos y artistas preocupados por la calidad de vida de Guadalajara, que va de mal en peor.
Por lo tanto esta es una intervención que no es producto de uno solo, y mucho menos de un "artista". Es producto de la furia, la espontaneidad colectiva, la prisa, el tiempo para pensarla también, los deseo. No hubo pocas pugnas por decidir el color del auto, el tipo de árbol (se decidió conforme los criterios del Colectivo Ecologita de Jalisco, para que sobreviva, se adapte, crezca, etc.), si le poníamos más símbolos o lo dejábamos liso, si simulábamos un auto actual o uno viejo y chatarra, el punto de colocación, etc.
Esto para que tomes en cuenta que catalogar este auto como "obra de arte" quizá no sea el caso. Yo más bien lo considero una especie de tótem tribal de quienes están cansados de las ocurrencias Express de papá gobierno y un grito de guerra para que se enciendan los ánimos de más vecinos (que así ha ocurrido, nos lo han confirmado). Es por supuesto, una provocación para quienes van en auto, pasan y lo ven. Y es también un refugio, para quienes ya hemos constatado, pasan y se sientan para sentir una pausa en el día, bajo el techito, a tomarse un tejuino e incluso a comer un lonche.
-
negro Says....Parte 2. En cambio nos dices que "nos encontramos ante un carro empalado por un árbol. Y nada más" que "se digiere fácilmente y genera una respuesta, todo en menos de un instante, todo sin que sus espectadores deban estacionarse y bajar de su propio automóvil". Aquí nos salva el comentario de Carlitos, niño de 4 años que le dijo a su padre "eso deberíamos hacer con todos los autos de la ciudad". Él no sabe nada del discurso de la movilidad. El simplemente pasó cerca del auto y expresó su comentario.
¿No será que nuestras ideologías y posturas sobre-intelectualizadas no nos dejan captar la simpleza de un símbolo?
También dices que "lo hace a través del conflicto y el antagonismo" como si eso fuera algo peyorativo. Diría Zizek, un poquito de intolerancia "sería útil para suscitar esa pasión política que alimenta la discordia.." No veo que evadir el conflicto sea la única vía, ni la mejor siquiera. ¿Por qué no pensarnos insertados en él? ¿Y que lo mejor sería buscar la manera de resolver conflictos no negándolos sino señalándolos cuando permanecen ocultos? Por otro lado te diría que muchos de nosotros también somos automovilistas, de vez en cuando. Tratamos de serlo lo menos posible. Es decir, en lugar de excluirnos nos hacemos sujetos de nuestra propia crítica. ¿Es eso demasiado violento o es el ingrediente mínimo para un posible cambio?
"la idea es simple e ingenua, infantil y maniqueísta" aunque puede que tengas razón, tu juicio es tuyo y nada más, lo que estaría bien situar dentro de una apropiación subjetiva sobre lo que es o no es, arte.
"El resultado es una reacción y una provocación, no una propuesta; una discusión y no un diálogo; otro punto de fuga y no un compromiso ciudadano.
Esta maceta no alberga vida y todo lo que derive de ella amenaza con ser infructífero" No sé si este comentario es una burla sana del autor hacia el autor mismo, que a su vez provoca y propone poco (y eso no está nada mal). De verdad me sentiría reconfortado de saber que esta acción es esto que dices. Lo malo es que nos hemos vuelto invulnerables a la provocación, incapaces de animar una discusión por el temor a no poseer la verdad, poco creativos para armar puntos de fuga de esta realidad que no es sino un disparate. Y si esta intervención resulta infructífera...bueno, no sé si el arte reivindique aún eso, el ser improductivo, no perseguir fines utilitarios, no ser cuantificable ni previsible....a lo mejor me quedé en la época clásica…
Agradezco tu ensayo y tu interés por estas acciones. Me encantaría tener más puntos en concreto sobre todo lo que pudimos haber tomado en cuenta desde el punto de vista estético, que no sociológico, psicológico o mercadotécnico –porque creo que nadie tiene ahorita la varita mágica para entender lo que ocurre- para mejorar la intervención. Seguro los tendríamos en cuenta para otras ocurrencias, o mejor aún, nos acompañarías porque hacen falta muchas manos. Y la verdad, lo que a muchos nos gustaría, es que otros muchos, cientos, miles, intervinieran la ciudad como les diera en gana. Para ver si así y sólo así recuperamos un poquito la sensación de pertenencia.
Quedo a tus órdenes, con el ánimo de dar una buena pelea, sana, entre hermanos, para que mejoren las relaciones. Saludos.
-
B. Says....Carlos, agradezco mucho tus puntos de vista y te aprovecho para aclarar algunos malentendidos:
1. Durante mi investigación para este texto el dato más difícil de obtener fue el de la persona o personas a cargo de realizar la intervención. Finalmente, alguien me contactó con Fernanda Preciado - quien también comenta arriba - y ella me dijo que los creadores del Auto-maceta fueron los integrantes de 'Ciudad para todos'. Lo cierto es que hasta la fecha nadie parece poder dar cuenta de quiénes y cuántos participaron en esta maceta, me preocupa que este pequeño incidente quizás hable mucho del proceso creativo de esta pieza.
2. Mencionas que la intervención fue resultado de la prisa, la espontaneidad colectiva, la furia y – me atrevo a añadir – la pasión de sus distintos creadores. Se toma en cuenta y aprecia todo lo anterior pero – desde un punto de vista más frío, técnico y enfocado en los resultados que ustedes dicen querer lograr – los sentimientos que mueven a un colectivo son completamente inútiles si no se ordenan dentro de una estructura y se enfocan hacia una serie de propósitos específicos y claramente planteados. No se recriminan las intenciones, se reclama que éstas no se desarrollen y que, a pesar de lo evidente, se crea que el esfuerzo basta.
3. Mencionas más de una vez a "artistas" y "obras de arte", por lo que – para mantener una discusión bajo los mismos conceptos – creo prudente referirte a los principios que se declaran en esta página (http://www.salaenespera.mx/p/proyecto.html). Aquí no hablamos de artistas y obras, tampoco discutimos alrededor de las intenciones sublimadas y mucho menos la condescendencia porque, sencillamente, con esos puntos de partida no llegaríamos a ningún lugar. Quizás pienses que nos alejamos de lo clásico; quizás ahí radica el problema.
4. La simpleza de la pieza se capta sin problema alguno, es demasiado evidente para no hacerlo. Dicha simpleza no se critica en un principio; al contrario, se reconoce como el propósito y se acepta. El problema viene cuando nos damos cuenta que lo simple e ingenuo de esta maceta es producto de una serie de debilidades e inconsistencias – que no enlistaré de nuevo – y no de un trabajo coordinado y un desarrollo adecuado de los conceptos y las formas que la constituyen. Creo que estarás de acuerdo conmigo en que un mensaje simple, una declaración, es mucho más complicado que comunicar uno abierto a múltiples interpretaciones, ¿no es así?
5. De nuevo, no critico la provocación del Auto-maceta porque la encuentre desagradable; la critico porque no funciona, porque es una acción incongruente con los objetivos que se quieren obtener. El sentir ciudadano es noble, pero por sí solo no logrará más de lo que ya se ha logrado.
(CONTINÚA...)
-
B. Says....(CONTINUACIÓN...)
6. Continuando con el punto anterior, tú mencionas un problema oculto, un malestar que se calla, un error que se cubre por miedo a romper con la armonía, cuando, en mi opinión, es todo lo contrario: El problema de la movilidad en esta ciudad está al descubierto, todos los sufrimos y no hay nada que podamos hacer para enterrarlo e ignorarlo. Tú hablas de meternos y ser parte del conflicto cuando, en realidad, ya lo somos.
Fernanda menciona en su comentario de arriba que ‘Ciudad para todos’ ha operado en la ciudad por más de tres años ya; al esfuerzo de esta organización se unen muchas otras personas que por ya bastante tiempo han señalado y denunciado los problemas de esta ciudad. En sus inicios, se usó de manera muy efectiva la discordia, la provocación y la confrontación que tú mencionas para crear consciencia sobre lo que aqueja a Guadalajara. El problema ya está expuesto, ¿no será momento de ir un paso más adelante?
¿Dónde están las firmas, los postulados, las iniciativas de ley o las propuestas sólidas que resolverán los problemas de esta ciudad en lugar de señalarlos permanentemente? Personalmente, el uso excesivo y prolongado de la culpa y el espectáculo por parte de una organización civil me parece de mal gusto, poco ético y nada efectivo. Porque ese enojo, esa discordia y esas confrontaciones que tú enalteces con el paso del tiempo se estancan, se añejan, se pudren y se convierten en resentimientos que, ciertamente, no generarán cambio alguno.
7. Para (casi) terminar me gustaría decir que efectivamente, este es sólo un punto de vista y se limita solamente al Auto-maceta, sus fortalezas, sus debilidades y el diálogo que se puede entablar alrededor de él; de ninguna manera pretendo – porque ni siquiera me interesa – disertar sobre el arte y mucho menos definir qué es tal cosa.
8. Dices que critico y provoco, pero no propongo. Aclaro que mi crítica va hacia el desempeño de la intervención y no las intenciones de ésta, no puedo discutir algo que no es tangible y creo que ni siquiera deberíamos intentarlo. Aclaro que sí tengo la intención de provocar, pero no busco generar enojo, ofensa, indignación y mucho menos la reivindicación de un sentimiento y una causa; quiero provocar un diálogo y un espacio que redefina los parámetros sobre los cuales discutimos y juzgamos las iniciativas culturales y sociales de esta ciudad. Por último aclaro que mi propuesta reside en la crítica y en la apertura al diálogo. La responsabilidad de recolectar las opiniones, discusiones y reacciones alrededor del Auto-maceta, generar una retroalimentación y aplicar estrategias para mejorar las próximas intervenciones y actividades de este tipo no me pertenece y no tengo derecho a tomarla; ese es un trabajo que tú y los demás integrantes detrás de esta pieza y estas organizaciones deben realizar. Aún así, en la respuesta que le di a Fernanda podrás encontrar una recomendación y una referencia que considero esencial para mejorar su desempeño.
En verdad, aprecio la pasión y la dedicación que tienes hacia los proyectos de movilidad de la ciudad, agradezco tus comentarios y estoy dispuesto a continuar con el intercambio – en esta u otras plataformas – si eso ayudase al desarrollo de soluciones y cambios en la vida de Guadalajara.
-
B. Says....Y me voy dando cuenta que por algún trauma de la infancia cambié nombres en mis anteriores comentarios; cuando digo Fernanda Preciado, en realidad quiero decir Karla.
Una disculpa por el resbalón.
-
Julio Martin Says....está horrible, y en verdad no sirve de nada, por favor eviten hacer ese tipo de "intervenciones" tan malas
Leave A Reply