La FIM desde (como) el pasado │ Gabriela Bautista
Publicado el 6/20/2011 por Juan Pedro Delgado
La intención fue que del 16 al 19 de junio se desarrollaran una serie de actividades profesionales en el marco de la Feria Internacional de la Música, un encuentro organizado por la Universidad de Guadalajara. Su objetivo era, según la nota del diario local El Informador, convertirse en “un punto de encuentro internacional y de vanguardia, que apueste por fortalecer la profesionalización de creadores y la promoción de la cultura musical”. Con espacios para la venta de instrumentos musicales, discos y equipo, también se destinó un lugar para discusiones de distintos tópicos. La directora del encuentro, Ana Teresa Ramírez, también declaró que esta Feria había sido creada con la intención de poner sobre la mesa de debate, “temas actuales en el mundo de la música, pues 'es imprescindible que en el país se empiece a crear una discusión al respecto’”.
El 17 de junio estuve presente en el panel magistral “El nuevo perfil de los derechos de autor”, bajo la discusión del músico José Enrique Fernández, el abogado José Luis Caballero y el representante de la cuestionada Sociedad de Autores y Compositores de México, Roberto Cantoral Zucchi. Los que somos ingenuos y creemos en las buenas intenciones para con los jóvenes, pensábamos que dicho panel trataría sobre una guía para que los músicos jóvenes protegieran su música y se acercaran a la instancias encargadas de ello. También pensábamos que dicho encuentro otorgaría a los músicos consejería sobre espacios de difusión y protección para su obra. Sin embargo el debate giró sobre temas anacrónicos, sobre todo para los jóvenes.
Primero se habló del asombro en los empresarios de la música porque “¡la gente baja música por internet, y ya no escuchan la radio y se comparten los archivos!”. Después el abogado regañó a la audiencia (por primera vez), al señalar que toda obra en internet está legalmente protegida. Habló también de un esquema “legal” para las descargas: dijo, palabras más, palabras menos, que “si tomas mucha cerveza, juntarás muchas corcholatas con códigos que tecleas en tu computadora y te dan acceso a música”. La cereza de la tarde la puso Roberto Cantoral con una serie de consignas hacia el público. Arrancó diciendo que “el verdadero problema de México –es decir, por eso estamos como estamos– es la ilegalidad” y la importancia que tiene que los músicos se asocien en grupos como el suyo para protegerse de… no dijo de quién. Supongo que este ser abstracto (del cual hay que proteger a los músicos) es, al parecer, el consumidor de música que ya no compra discos, el pirata que se pone en el metro y, el más malo de todos, el proveedor de servicios en internet que permite que la gente descargue música de manera gratuita. Otro ser malvado de la ilegalidad en México es el que ya no compra discos. También tocó ciertos puntos que me hicieron sentido, por ejemplo cuando dijo que “el otro gran problema de México es la gratuidad” (sea lo que sea que ello signifique): “no puedes, con sólo abrir la puerta de tu casa, recibir un Mercedes Benz gratis. Todas las obras cuestan”. Así que para el señor Cantoral, cuya participación se centró en los peores problemas de México, “la ilegalidad y la gratuidad” hacen que los músicos estén desprotegidos.
El auditorio de la FIM estaba lleno. No sabemos si por acarreados de la preparatorias de la Universidad de Guadalajara o por el público realmente interesado. Yo creo que caben ambas posibilidades: músicos, empresarios, estudiantes, creativos y sobre todo muchos, muchos chavos. Cuando el moderador dijo que estaban “realmente interesados en que hiciéramos preguntas”, los jóvenes, que tienen acceso a una extensa información en la web, y la manejan mejor que nosotros, los mayores de 30, se levantaron apasionados y furiosos a defender las descargas de música en la web (claro).
En los primeros momentos no hubo preguntas y sí muchas “netas”. Algunos jóvenes argumentaron con citas de grupos opositores al movimiento ACTA; sostenían que querían estar en la legalidad pero no encontraban cómo. Un joven defendió su derecho a descargar música pues “no es lo mismo que un carro robado (el Mercedes), que le fue robado a su dueño y ya no lo puede usar (el dueño), sino que un archivo de música se comparte con otros y circula por el mundo”. El chico no pudo terminar su frase, no sólo por la cascada de aplausos que se escuchó en el auditorio, sino por el regaño indignado del abogado quien le pidió a gritos salir del auditorio, pues ese no era espacio para él (el chico que defendía su derecho): al decir eso, era alguien que vivía en la ilegalidad (el problema más grave de México, recordemos). La retahíla de “preguntas” y “respuestas” se prolongó por media hora más a la establecida en el horario.
Lo que observé esa tarde fue el encontronazo de un sistema de industria musical completamente anacrónico con los hábitos de consumo de los jóvenes, y con las formas de operación, producción y consumo de los músicos jóvenes. Se atacó al consumidor, pero no se habló de los músicos. Mi duda, por ejemplo, era preguntarle al abogado cuánto y cómo ganaba el músico con el sistema ese de tomar mucha cerveza (no pude hacerlo). Vi uno de los problemas sí graves de México: que no se consulta a la sociedad y menos a las generaciones emergentes.
El problema de México no es la ilegalidad (nuestras leyes están muy bien hechas, aunque no suelan aplicarse), sino la desigualdad. La Sociedad de Autores y Compositores que protege a los músicos no sólo vive de las regalías de los mismos músicos, sino que apoya a muchos de ellos que tienen un talento cuestionable. Muchos músicos de gran talento jamás han sido tomados en cuenta. Jamás han podido llegar a ser escuchados por quienes podrían haberlos protegido y difundido, a ellos y a sus obras.
Lo que sobresalió en el panel fue la perspectiva de los intermediarios del mundo de la música preocupados por perder su trabajo, su fuente segura de ingresos. Los vi preocupados por sus ingresos y no preocupados por tener ideas nuevas. Soy partidaria de la protección y la educación de los jóvenes. Sí, tienen acceso a mucha información. Sí, tienen acceso a mucha tecnología. Sin embargo es deber nuestro darles una guía y acompañarlos en el proceso de su pensamiento crítico y de su postura personal frente al mundo. Un problema central es la despreocupación por sus intereses reales y las formas con las que perciben su entorno actual. El tema de las descargas de música debe discutirse y, por supuesto, defender un entorno legal, pero cabe señalar que tenemos accesos a muchos sitios de descarga legal de música, que cuentan con el consentimiento del personaje más importante de esta cadena: el músico. Es necesario permanecer sensibles a la realidad para llegar a ello y no tratar de ir en contra de una corriente que está viva, es fuerte, es creativa, es apasionada y –por supuesto– consume.
Desde esta perspectiva de apertura y retroalimentación constante, me parece que en la mayoría de los espacios de la Feria Internacional de la Música no se escuchó a los jóvenes, ni a los músicos. Se les ve como clientes consumidores y no como seres de cambio. Los jóvenes son hoy prosumidores: consumen y producen. No hubo ni una sola idea para conducir esta condición nueva y menos para aprovecharla. Si estaban (tan) preocupados por poner estos temas a debate, hubieran aprovechado de manera creativa y fresca los espacios académicos de la Universidad de Guadalajara, pletóricos de jóvenes creadores que se buscan a sí mismos.
En el marco de esta Feria ya no se habla de esta primera edición, sino de la que sigue. Los organizadores deberían cuestionarse fuertemente: ¿A quién se quiere apoyar realmente a través de esta feria? ¿A los empresarios? ¿Para qué? ¿Dónde están los talleres, los apoyos a jóvenes, y la verdadera academia?
Parafraseo a mi amigo músico, productor, dj y creativo, Homero González. ¿Por qué el interés de la Universidad de Guadalajara por crear un evento cultural sin calidad que lleva un patrón de nostalgia de algo que ya no comunica ni forma parte de los hábitos de las nuevas generaciones?
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1 Response to "La FIM desde (como) el pasado │ Gabriela Bautista"
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Santiago Corona Says....Excelente texto Gaby, tuve la oportunidad de escuchar de tí misma estas mismas ideas, antes de ser plasmadas por escrito. Te felicito por tu sentido critico, y propositivo a la vez. Soy de los de la vieja guardia musical, y aunque muchos de los temas de antaño me interesan, también me preocupa lo que los chavos de hoy necesitan; espero poder estar preparado para responder adecuadamente. Un abrazo.
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