Líder de opinión / Paulo Gutiérrez
Publicado el 9/29/2010 por Juan Pedro Delgado
La expresión “líder de opinión” evoca al espectro mediático: desde los diarios hasta los noticieros, y son estos principalmente quienes se disputan el término. Así pues, el liderazgo se ha convertido en piedra angular de las macro-empresas de medios, con las televisoras, su barra de noticiarios, como las principales promotoras de la dinámica empresarial, a partir de lo cual han privilegiado el liderazgo como función sustantiva, en detrimento de la vocación periodística.
Desde distintos ámbitos se ha discutido el papel de la televisión como formadora de conciencias, incluso hay quienes aventuran que ha suplantado a las instituciones educativas; como resultado de tales sospechas, se han creado organismos que, a manera de observatorios, vigilan los contenidos y su incidencia en campos políticos o de género, por mencionar un par.
En ese sentido, la instalación Líder de opinión de Iván Puig analiza sin ambages el ciclo elemental de la producción noticiosa: los sucesos en sí, un cronista, la transmisión y el auditorio. Adicionalmente, la pieza cuestiona el papel de los noticieros como formadores de opinión, monopolios en la construcción del imaginario colectivo. La hoja de sala que antecede a la exposición expresa que la pieza surgió como parte de una investigación sobre el empleo de la imagen como herramienta para validar discursos. Mediante cada maqueta es posible husmear en realidades miniaturizadas, la representación de cada escena resulta compatible con la afición lúdica de atesorar modelos en pequeña escala. Cada suceso, al alcance de la mano de cualquiera, sería la metáfora inaugurada por los noticiarios.
La exhibición inicia con un sillón que permite acomodarse para asistir el noticiero conducido por Jacaranda Correa, cuya impostura es un émulo de las conductoras de noticias del país. Con voz enfática editorializa cada una de las imágenes que van apareciendo. La sobreactuación de la presentadora no deja lugar a una confusión respecto a la crítica que propone la obra: Puig evidencia su postura frente a la remota posibilidad de que la pieza funcionara como coartada legitimadora de órganos informativos, es decir, no estamos frente a una apología de los noticieros.
El que las mismas imágenes funcionen como soporte para noticias distintas conlleva una fuerte dosis de malicia; si paradójicamente los noticieros utilizan las imágenes para validar su veracidad, se pone en tela de juicio la premisa de que las imágenes hablan por sí solas. Si unas osamentas pueden representar de igual forma hallazgos micénicos que narcofosas ¿a dónde se fue nuestra veracidad informativa?
No obstante algunas de las noticias de Líder de opinión pueden colarse perfectamente en un noticiario real, es relevante que el guión de ciertas cápsulas informativas tiene un sentido contrario a lo que se había dicho en una información inmediata: “PEMEX cierra su última plataforma” y, segundos más tarde, “PEMEX a la vanguardia”: una noticia alarmante remplazada por otra contradiciendo a la anterior, el festín de la información anodina con la relevante, y de postre: banalización de las imágenes.
En Líder de opinión se pone de manifiesto el filtro que constituyen los noticieros, es decir, la realidad “es” en tanto sale en la televisión; lo que no está grabado se ignora o minimiza y forma parte de un limbo al que ya difícilmente podemos acceder; de este modo se instituye como suceso postergado ad infinitum o hasta que la cámara de algún noticiario encuentre en él algún aspecto con potencial para capitalizar.
Si consideramos las ocho maquetas de Puig, como una metáfora en zoom out de sucesos relevantes en el plano de lo real, no resulta ocioso preguntarnos ¿por qué sólo ciertos hechos devienen noticia? ¿Mediante qué criterios se discrimina aquello que no es susceptible de ser grabado?
En esta instalación convergen un par de elementos presentes en el cuerpo de la obra de Puig: su interés por lo social y la tecnología como herramienta clave en su propuesta. Las cámaras automáticas que transmitían en vivo a las maquetas, producían en los visitantes cierta fascinación sólo equiparable a la perplejidad de saber que tales sets estaban destinados a un noticiario de ficción.
Líder de opinión es testimonio de una realidad innegable, esto es, que la formación del criterio público en cuanto al acontecer local-global está determinado en su mayor parte por la televisión. Aquí se desnudan los mecanismos para la construcción de opiniones y criterios sociales, aún más, se vale de las mismas estrategias de los noticiarios para concretar la pieza: de manera momentánea, lo verdadero está al servicio de una puesta en escena, como sucedió en el caso de la aprehensión de la francesa Florence Cassez, quien tuvo que repetir la “escena” de su captura para legitimar una estrategia política contra el crimen organizado: los medios transmutados en fines.
Las videotransmisiones de Líder de opinión bien pueden amalgamarse con la secuencia de cualquier noticiario al aire; pocos podrían sospechar de notas que hablan de malformaciones en recién nacidos producto de Chernóbil, o de los bebés chinos comprometidos con una empresa automotriz; de las dos mil setecientas ejecuciones en Huejuquilla, del fracaso o del éxito de PEMEX, de las omnipresentes narco-refinerías o de las subastas de los bienes incautados al narcotráfico. El engranaje de realidad y ficción fundido de tal forma que resulta imposible determinar dónde comienza uno y termina el otro.
Iván Puig. Líder de opinión (2008) de la serie Historia de Latinoamérica
Instalación de video. Maquetas, circuito cerrado de TV, medidas variables
Del 18 de junio al 18 de julio de 2010 en el Ex-convento del Carmen
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