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Editorial

Publicado el 9/29/2010 por Juan Pedro Delgado

Si la noción de una revista se amplía a un examen meticuloso, una inspección de cierto listado, un espectáculo diverso y una edición variopinta, SALA EN ESPERA es sólo una prueba, una revisión, una performancia y una publicación en línea sobre las prácticas culturales en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
     El nombre de este proyecto se construye a partir de dos imágenes: la primera se arrincona en aquella revista de los años sesenta, Sala de Espera, escrita, editada y producida en su totalidad por las ansias de aquel Max Aub exiliado y travieso; la segunda: ese no lugar costumbrista donde aguardas solitario el toque de un turno, donde te descubres en una Hustler abandonada una década atrás en la mesa de revistas de tu dentista. Toda sala de espera debe ser serendípica. Como las galerías, las salas de conciertos, los foros improvisados…
     ¿Y si en realidad la sala te espera?
     No sé si compartimos la idea de que, por lo regular, la escena cultural en Guadalajara adolece de espacios de crítica real y continuada. La que abunda la lees como un designio, un dictamen apresurado o una paráfrasis barata de una hoja de sala o un boletín de prensa. La encontramos encumbrada y no funcional, académica y no compartida, estática y cerrada, abusiva y sin charla. Si asisto a una exposición que noto fallida o incongruente me sorprende aún el aplauso gratuito y la complacencia que, finalmente, suponen un halago y una percepción de ascenso. Me parece que es disimulo o pereza. Como una premisa del arte conceptual en los sesenta fue negar la crítica del arte, nos hemos escudado en que ya no vale la pena opinar desde el buen argumento. Y luego, tal vez, sólo somos una horda de cazacockteles.
     Esta revista es una invitación abierta para que formes parte de una bitácora sobre lo que ocurre en la Zona Metropolitana de Guadalajara. No se trata de una revista académica, tampoco sólo de una agenda cultural. Te propongo una revisión tranquila de la escena del arte emergente, como quiera que definas la emergencia y lo artístico. Te planteo la prioridad de un recuento de lo que producimos, no de quién nos visita; de lo creado aquí, no lo venido hasta acá. La idea central de SALA EN ESPERA es crear, por eso un weblog y el potencial del comentario, un espacio de crítica abierta para el diálogo libre, sin censura, pero con reglas de juego claras. Un sitio conectado en redes, donde puedas confrontar tu opinión con la de otros, espero, tal vez con la del creador mismo de la obra.
     SALA EN ESPERA te invita a que escribas textos donde ensayes, critiques, sostengas, con la condición de que el evento ocurra en esta región perdida. Otra condición imprescindible: no amenaces, no adviertas, no angusties sin fundamento. Habla de una obra local en función de su misma contemporaneidad, su acontecer frente a lo global, su diálogo con el pasado, sus ambiciones y su estadio versus [frente] a otros creaciones. Se aceptan artículos y reseñas críticas, revisiones de obra, recomendaciones, entrevistas, todo desde el análisis y la mirada plácida.
     Olvidémonos de maximizaciones ingenuas, el ataque ad hominen, el comentario ocurrente. Creo que el asunto central es preguntarle a la propuesta. Valdría la pena empezar a cuestionarnos sobre si esa obra en particular plantea algo relevante sobre el modo en que vivimos o sólo expone una recurrente llanura, si se demuestra experticia o potencial, acaso grado relevante –o nimio- de talento, si significa un avance en el campo, una reanudación, el final de un ciclo, una etapa de madurez… o si sólo es una ocurrencia afortunada o que naufraga.
     Se me ocurren estos principios para el principio, pero bienvenida la perspicacia:
  • Una pieza vale, como el epígrafe para Torri, precisamente por su inexactitud frente al mundo: puede ser considerada obra aparte (o puede destacar precisamente por su posición junto a (por la cercanía de) otras piezas: las piezas dialogan.
  • Una pieza puede ser un símbolo de su tiempo, un síntoma de su tiempo o una disonancia de su tiempo.
  • Una pieza es, siempre Eco, una obra abierta: la crítica es sólo una interpretación, a veces más certera, a veces menos sustentada.
  • Una pieza es un acto comunicativo y una mercancía cultural: significa y circula, tiene sentido y se cotiza. El arte por el arte es un lirismo al que aún apela el tímido o el que no vende.
  • No hay artistas, hay oficios. Es más fácil que sostengas qué convierte a un tipo en buen fotógrafo que en un buen artista.
  • El arte es un concepto aspiracional, no concreción sublimada: hablemos de piezas respecto al arte, no del arte convertido en piezas.
  • Puedes entrar al disimulo (o a la denegación de tus intereses), pero las piezas artísticas también suponen redes, alianzas, promoción, un buen branding y un afortunado suicida con un oportuno galero: dormiríamos mejor si nos reconociéramos en ello.
  • No hay verdadera crítica sin fundamento y argumento: el criterio desglosado es mejor que la envidia encubierta o el desprecio desde la arrogancia de un puñado de párrafos.
  • Una pieza de arte es sólo eso: una pieza: no es el mundo: para qué tomarnos las cosas a pecho.
     Pero ya me dirás que opinas, ya criticarás qué ocurre…

Juan Pedro Delgado

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